martes, 13 de octubre de 2015

HEMOS SUFRIDO UN ATROPELLO POR UNA BICICLETA ¿ QUE DEBEMOS HACER ?


Como consecuencia del incremento de usuarios de bicicletas, cada día se hace más imposible poder pasear de forma tranquila por el centro de las ciudades sin correr el riesgo de ser atropellado por algún ciclista.
Generalmente, cuando esto sucede, nos comportamos de  forma condescendiente con el culpable del suceso, le quitamos importancia al golpe o a los golpes sufridos, y tratamos de quitarle trascendencia a lo ocurrido.
No tomamos nota de los datos correspondientes al autor del percance, y tratamos de seguir nuestro camino sin tener presente que, estas situaciones suelen agravarse cuando pasan unos minutos o unas horas.
Normalmente sucede que, pasados esos momentos la cosa cambie, y empecemos a notar molestias que nos imposibiliten para realizar nuestras tareas habituales y, entonces debamos acudir a algún centro médico para que nos examinen y detecten los orígenes de las mismas.

¿ Que deberíamos haber hecho de forma inmediata al haber sufrido el atropello ? 

En primer lugar, y si nuestro estado nos lo permite, llamar a la policía local, identificar al causante del atropello  y  a  los posibles testigos procurando que no abandonen  el  lugar  de   ocurrencia  del  mismo  hasta que que no lleguen los agentes para que procedan a realizar el correspondiente atestado.
Será de suma importancia la realización de dicho atestado in situ, pues en él figurarán todos los pormenores de la ocurrencia del atropello, la declaración de los testigos, la importancia de las lesiones a primera vista y cuanto consideren los agentes hacer constar sobre el suceso.
Si las lesiones sufridas fuesen de consideración, siempre se deberá procurar la presencia de una ambulancia que nos permita el traslado a un centro sanitario donde puedan examinarnos con mayor precisión.
Esto lo conseguiremos avisando al 112 ya que, al realizarlo e indicar que existen lesiones, se activa un protocolo que, no solo envía a los agentes policiales o Guardia Civil, sino que, además, envía asistencias sanitarias.
En el centro sanitario a que acudamos para ser examinados de nuestras lesiones, deberemos informar de que las mismas son consecuencia del atropello sufrido por una bicicleta.
Deberemos conservar cuantos informes médicos nos entreguen, y todas las facturas de  gastos ocasionados por el atropello, así como también, copia del atestado realizado por la policía interviniente.
Aunque nos parezca algo exagerado cuanto antecede, no deberemos dejar de realizarlo ya que, de no hacerlo, nos será prácticamente imposible proceder a la reclamación de los daños personales y materiales sufridos.
Deberemos pensar que es de suma importancia la demostración de los hechos y que nada podremos anticipar sobre que una lesión  que, en principio no revestía importancia alguna, posteriormente haya resultado ser la causante de daños mayores no observados en principio.
Aunque de forma general los percances sufridos por atropellos de esta clase de vehículos en personas adultas no suelen producir grandes lesiones, deberemos tener especial cuidado cuando éstas se produzcan en niños menores, pues la parte corporal afectada suele ser la cabeza y, por tanto, las lesiones suelen tener otro carácter mucho  más importante.
Como consecuencia de que siempre un accidente nos resulta sorprendente y, por tanto, nos coge desprevenidos y nos limita nuestra capacidad de reacción, solemos encontrarnos en una situación de confusionismo que deberemos dominar manteniendo la calma para, de esa forma, poder priorizar nuestros actos en función del percance sufrido.
De cualquier modo, y si nuestras dudas son importante, reiteraremos nuestro consejo de ponernos en manos de profesionales expertos en el tratamiento de reclamaciones de daños a consecuencias de accidentes, ya que ello nos garantizará los mejores resultados.
Siempre las cosas no son lo que parecen y, por tal motivo, deberemos tener presente que algo que en principio no parece tener importancia al final la tiene.
Siempre deberemos cubrirnos las espaldas para no lamentar después no haberlo hecho. 



INDEMNIZACION CONSULTING S.L.
Departamento de Comunicación.

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